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A
tan solo 240 kilómetros de Buenos es uno de esos
lugares ideales para una visita de pocos días,
pero especiales para escapar de la rutina. El descanso
transcurre principalmente entre la belleza natural de
los ríos Gualeguaychú y Uruguay (este
último un poco más alejado). Los rincones
citadinos y sus alrededores convierten a este destino
en un clásico para el miniturismo.
Cuando el verano todavía dice presente con sus
últimas bocanadas de calor, los balnearios del
río Gualeguaychú -que entrega la bella
imagen de la isla Libertad- o de los arroyos Gualeyán
y El Cura atrapan el interés de los visitantes
con sus extensas playas, frondosa vegetación,
espacios exclusivos para la pesca y todos los servicios
necesarios para garantizar la comodidad de los asistentes.
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Aprovechando
el río
Sobre
el Uruguay se destaca el camping-balneario El Ñandubaysal,
que por sus características es el punto principal
donde se practican los deportes náuticos. Aquí
se pueden realizar paseos en vehículos o a caballo
dentro de un monte natural y selvas en galería,
con la posibilidad de observar carpinchos, vizcachas,
ciervos, ñandúes y más de 250 especies
de coloridas aves. Cercano al Ñandubayasal se ubica
el Parque Unzué, un espacio con abundante vegetación
que posee camping, espacio para deportes, juegos infantiles,
un club náutico, un velódromo-kartódromo,
pileta de natación, alquiler de caballos y bicicletas,
y una laguna donde los más chicos pueden interactuar
con la fauna del lugar (patos, nutrias y ñandúes,
entre otros) bajo la atenta mirada de los guardaparques.
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Otras
opciones son: visitar el Puerto Boca, en la confluencia
del Gualeguaychú y el Uruguay; la estación
de Protección de Flora y Fauna Autóctona
El Sirirí; la granja Itaperí, o cruzar
el Puente Internacional General San Martín para
conocer la ciudad uruguaya de Fray Bentos.
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