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| SANTA
RITA, UN DESCANSO CON HISTORIA |
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Una
estancia del siglo XVIII con mucha historia para admirar.
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120 kilómetros de Buenos Aires, en Lobos, la estancia
Santa Rita lo invita a remontarse al virreinato del Río
de Plata y convierte su descanso en un viaje temporal.
Las cabalgatas, los paseos en sulki, la decoración
de época de sus habitaciones y un bosque de 40
hectáreas lo esperan para hacerlo vivir otra realidad. |
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| Por
Mónica Michi |
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A
cuatro kilómetros de la localidad de Carboni,
una estancia fundada en 1790 brinda la posibilidad de
revivir la historia
del Virreinato del Río de la Plata mientras disfruta
de las beldades del lugar y se toma un respiro. Santa
Rita cuenta con un casco principal, una capilla
y construcciones adyacentes. Todo está pensado
para pasar unos días de ocio con la particularidad
de que cada huésped pueda disfrutar de distintas
actividades,
dedicarse a la lectura debajo del bosque o perderse
en la contemplación de la naturaleza.
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Dormir
en lecho de rosas
Tanto
el casco principal -antigua residencia de sus propietarios
ancestrales- como una edificación que se encuentra
a escasos metros -en la que hace más de 200 años
vivían la institutriz, la cocinera, el encargado
de la estancia y se guardaban los carruajes- se encuentran
las habitaciones. Recicladas respetando el estilo tradicional
de Santa Rita y, obviamente, todas con baño privado,
hay habitaciones para todos los gustos. Desde las que
tienen hogar a leña hasta aquellas decoradas
con camas con baldaquino. Todas tiene vista al parque
y el bosque, su aroma a madera y los maravillosos detalles
de la oligarquía de antaño invitan a soñar
con la historia de los terratenientes argentinos.
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El
casco principal, está coronado por una torre
desde la que se avistaban los aborígenes y que
hoy está integrada al alojamiento de los visitantes.
Las habitaciones de este edificio están distribuidas
en varios pisos a los que se accede por escaleras que
se asemejan a escondites, algunas de las cuales están
resguardadas tras una puerta. En la casa adyacente hay
habitaciones con estas características y otras
que dan a una galería de época.
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La
paz del bosque
Desde
cada rincón de la estancia se divisa su imponente
parque y el frondoso bosque de 40 hectáreas plantado
hace más de 150 años, con avenidas de
eucaliptos, casuarinas y ombúes que enmarcan
el casco. Los salones de estar con hogar a leña
y los acogedores rincones de lectura acompañan
la tranquilidad que brinda todo el entorno. En el horizonte,
una cañada a la que se accede a caballo o en
sulki, permite estar en contacto con gran variedad de
aves.
La
cocina
es otra de las delicias de Santa Rita. Un menú
exquisito y equilibrado y la amabilidad de los anfitriones,
tanto de los propietarios de la estancia como de su
personal, pondrán el moño a una estadía
inolvidable en este rincón histórico del
campo bonaerense.
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